La Canilla ® - Motor Máquina de Coser 150W NEGRO 8.000RPM para Alfa
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El hilo es la mitad de la costura. La otra mitad es la aguja, y las dos tienen que ir de la mano. Cuando una prenda se descose a las dos semanas, se frunce al coser una tela fina o aparecen puntadas saltadas en un vaquero, muchas veces el problema no está en la máquina: está en que el hilo elegido no se lleva bien con esa tela.
Un hilo de coser tiene que hacer dos cosas a la vez. Pasar por el ojo de la aguja y por los tensores sin romperse, y aguantar luego los tirones, los lavados y el roce del uso diario. Para lo primero conviene que sea liso y uniforme; para lo segundo, que tenga una resistencia parecida a la de la tela que estás uniendo. Si el hilo es mucho más fuerte que el tejido, acabará cortando la fibra. Si es mucho más débil, se romperá él y la costura se abrirá.
Los hilos domésticos más comunes son de poliéster, de algodón o una mezcla de los dos. Cada material se comporta de una manera distinta en la máquina y encima de la tela.
En los carretes verás algo como "Tex 30", "40 wt" o "120/3". Son formas distintas de medir lo mismo con lógicas opuestas, y conviene tenerlo claro para no equivocarte al comparar.
En el sistema Tex, cuanto más alto es el número, más grueso es el hilo. En los sistemas wt (weight) y Nm, al revés: un 50 wt es más fino que un 30 wt. Para coser prendas del día a día en máquina doméstica, los hilos de uso general rondan el Tex 25-30. Para vaqueros o tapicería ligera se sube a Tex 40-60. Para tejidos muy finos (gasa, organza, batista) se baja a Tex 16-20.
La regla práctica: el hilo tiene que verse pero no destacar. Si al terminar una costura el hilo parece una cuerda sobre una camisa de popelín, has elegido demasiado grueso.
Más que una tabla rígida, piensa en familias de tejido. Dentro de cada familia el criterio es parecido. Cada familia pide también su propio ancho y largo de puntada según el tipo de costura.
El hilo y la aguja viajan siempre en pareja, así que antes de empezar un proyecto nuevo mira también qué aguja usar según la tela: muchos problemas de puntada que parecen de hilo se resuelven cambiando la aguja.
Lo normal es cargar el mismo hilo arriba y abajo. Mismo material, mismo grosor, mismo fabricante si puede ser. Cuando mezclas marcas distintas la tensión baila, porque cada hilo tiene un acabado distinto, y acabas tocando la rueda de la tensión sin saber por qué.
Hay excepciones a propósito. En bordado se pone hilo específico arriba e hilo más fino en la canilla, para que el reverso quede plano. En pespuntes decorativos con hilo grueso, a veces el grueso va solo arriba y en la canilla va uno normal. Y en costura elástica con hilo elástico, el elástico va solo en la canilla. Pero son casos concretos; en una costura común, el mismo hilo arriba y abajo evita quebraderos.
Si acabas de empezar y te lías con la carga del hilo, el paso a paso de enhebrar la máquina y llenar la canilla ayuda a hacerlo siempre en el mismo orden, que es la mitad del éxito.
Si trabajas con punto, probablemente uses también una overlock. En las remalladoras y recubridoras el hilo no es el mismo que en la máquina plana: se usan conos grandes de hilo fino, pensado para desenrollarse muy rápido sin enredarse. El hilo de remalladora suele ser más fino y menos resistente; para la máquina plana conviene hilo de coser normal.
Para entender por qué cada máquina pide su hilo y qué hace cada una, hay una explicación de en qué se diferencia una remalladora de una máquina de coser que viene bien antes de comprar hilo nuevo.
Cuando dudas entre dos tonos, el más oscuro desaparece mejor que el claro. Un hilo un punto más oscuro que la tela se funde con ella; uno más claro se ve. En tejidos estampados, se escoge el color del fondo, no el del dibujo. Para vaqueros con pespunte visto, el tono mostaza clásico es el que se espera ver.
El hilo envejece. Un carrete de hace veinte años que estaba en un cajón al sol se reseca y se parte solo. La fibra pierde elasticidad y suelta polvo cuando pasa por los tensores, lo que ensucia la máquina por dentro. Guarda los hilos en una caja cerrada, lejos del sol directo y de la humedad, y descarta los que al tirar con las manos se rompen sin apenas fuerza. Para el cuidado interior de la máquina, hay una rutina sencilla de limpieza y engrase en casa que conviene hacer cada cierto tiempo, sobre todo si has estado cosiendo tejidos que sueltan mucha pelusa como la felpa o el polar.
Los lotes de hilo de baja calidad dan hilo irregular, con nuditos, que se rompe y ensucia la lanzadera. Vale más tener pocos colores de un hilo decente que un expositor entero de hilo que no vas a querer usar.
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