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Para qué sirve una remalladora y en qué se diferencia de una máquina de coser

Para qué sirve una remalladora y en qué se diferencia de una máquina de coser

Si llevas un tiempo cosiendo, seguro que te ha pasado: terminas una prenda, miras los bordes por dentro y ves que la tela se deshilacha, o que las costuras no tienen ese acabado limpio de la ropa comprada. Ahí es donde entra la remalladora, una máquina que mucha gente confunde con una de coser pero que hace un trabajo bastante distinto.

Qué hace exactamente una remalladora

Una remalladora, también llamada overlock, se encarga de rematar el borde de la tela a la vez que lo cose. En una sola pasada hace tres cosas: une dos piezas (si estás juntando telas), corta el sobrante con una cuchilla incorporada y envuelve el canto con varios hilos para que no se deshilache. Por eso, cuando miras por dentro una camiseta o un pantalón de punto, ves ese cordoncillo de hilos entrelazados en el borde: eso lo ha hecho una remalladora.

Trabaja con varios hilos a la vez, normalmente tres o cuatro, aunque hay modelos de dos y de cinco. Cuantos más hilos combina, más resistente queda la costura y más posibilidades tienes de hacer puntadas distintas. En vez de una canilla y un hilo superior como una máquina doméstica, las remalladoras usan áncoras (unas piezas en forma de gancho) que entrelazan los hilos por debajo mientras una o dos agujas pinchan por arriba.

La velocidad también es otra liga. Una remalladora doméstica va bastante más rápida que una máquina de coser normal, porque está pensada para rematar metros y metros de borde sin que se te haga eterno.

En qué se diferencia de una máquina de coser

La diferencia más clara es la función. Una máquina de coser está pensada para unir telas con una costura recta, hacer zigzag, ojales, pespuntes decorativos, pegar cremalleras, bordar letras en algunos casos… Es la herramienta polivalente. Una remalladora, en cambio, hace pocas cosas, pero las hace de una forma que la máquina de coser no puede imitar bien.

Vamos por partes:

  • Puntada: la máquina de coser hace una puntada de pespunte (dos hilos que se cruzan dentro de la tela). La remalladora hace una puntada de sobrehilado (overlock), con hilos que rodean el borde.
  • Cuchilla: la remalladora corta el sobrante de tela mientras cose. Una máquina de coser no corta, tienes que recortar antes o después con tijeras.
  • Enhebrado: enhebrar una máquina de coser es sencillo, incluso con enhebrador automático en muchos modelos. Enhebrar una remalladora, con sus tres o cuatro hilos pasando por áncoras y guías, lleva más paciencia la primera vez.
  • Ojales, cremalleras, bordados: eso lo hace la máquina de coser. La remalladora no.
  • Costura visible: las costuras bonitas que se ven por fuera las hace la máquina de coser. La remalladora trabaja casi siempre por dentro de la prenda.

Dicho de otra manera: no son máquinas rivales, son complementarias. La una no sustituye a la otra. Para empezar, mira qué accesorios básicos necesitas para empezar a coser.

Para qué tipo de trabajos necesitas una remalladora

Si solo coses de vez en cuando algún arreglo, un dobladillo, un botón o una funda de cojín, probablemente te apañes sin remalladora. Puedes rematar los bordes con el zigzag de tu máquina y listo. No queda igual, pero funciona.

Ahora bien, hay situaciones en las que la remalladora cambia mucho el resultado:

  • Coser punto: camisetas, sudaderas, ropa deportiva, ropa de bebé. El punto se estira, y la puntada recta de una máquina normal tiende a romperse cuando tiras de la prenda. La puntada de la remalladora cede con la tela.
  • Confección en serie: si haces prendas para vender o para regalar a menudo, los acabados importan. Un borde remallado da aspecto profesional.
  • Telas que se deshilachan mucho: linos, lanas sueltas, algunas sedas. Si no rematas el canto, la prenda se te deshace con los lavados.
  • Volúmenes grandes de tela: cortinas, sábanas, manteles. Rematar metros con zigzag es lento; con remalladora, cunde.

En la sección de remalladoras y recubridoras puedes ver los modelos que hay y comparar cuántos hilos manejan y qué puntadas incluyen.

Y la recubridora, ¿qué pinta aquí?

A menudo se habla de las dos juntas porque se parecen por fuera y porque también trabajan con varios hilos, pero la recubridora hace otra cosa. Es la que hace esos dobladillos con dos o tres filas de pespuntes paralelos por el derecho y una especie de cadeneta por el revés, los que ves en el bajo de las camisetas. No corta la tela como la remalladora, y su puntada tampoco envuelve el borde. Sirve para rematar dobladillos elásticos sin que se rompa el hilo al estirar la prenda.

Hay máquinas que combinan las dos funciones, remalladora y recubridora en un solo cuerpo, pero cambiar de una configuración a otra lleva su tiempo.

¿Puedo hacer el trabajo de la remalladora con mi máquina de coser?

Hasta cierto punto, sí. La mayoría de máquinas, incluso las mecánicas más básicas, traen un zigzag que puedes usar para rematar bordes. Algunos modelos electrónicos incluyen una puntada tipo overlock que imita el acabado de la remalladora, aunque sin cortar la tela y sin la misma resistencia. También existen prensatelas específicos para rematar que ayudan a que el borde quede más recogido.

Es una solución válida para costura ocasional. Si dudas con tu máquina, mira las diferencias entre una máquina de coser mecánica y una electrónica. Pero si coses punto a menudo, vas a notar las limitaciones enseguida: las costuras no estiran bien, se abren con el uso y los acabados se quedan a medio camino.

Qué mirar antes de plantearte una remalladora

Si has decidido que te hace falta, estas son las cosas en las que fijarte:

  • Número de hilos: dos, tres, cuatro o cinco. Las de cuatro hilos son el estándar doméstico y cubren casi todo lo que vas a necesitar.
  • Facilidad de enhebrado: algunos modelos incorporan sistemas de aire o guías de colores que facilitan la tarea. Si eres principiante, lo vas a agradecer.
  • Diferencial de arrastre: es un ajuste que te permite que la tela avance a distinta velocidad por delante y por detrás. Sirve para que el punto no se estire y para hacer efectos fruncidos.
  • Regulación de la cuchilla: poder desactivarla es útil cuando quieres rematar sin cortar.
  • Tipos de puntada: además del overlock clásico de tres y cuatro hilos, algunas hacen puntada de seguridad, dobladillo enrollado o costuras planas.

Antes de nada, piensa en qué coses más. Si lo tuyo es patchwork, ropa de hogar con telas tejidas o costura creativa, una buena máquina electrónica te va a dar más juego que una remalladora. Si lo que te interesa es confeccionar prendas, sobre todo de punto, entonces sí, la remalladora pasa a ser una herramienta importante. Y mientras tanto, repasa también qué aguja usar según la tela, porque muchos problemas de acabado no vienen de la máquina sino de la aguja equivocada.

La forma más honesta de verlo: la máquina de coser es la herramienta principal, la que te permite montar la prenda. La remalladora es la que te da el acabado por dentro y la que convierte una costura casera en una costura con aspecto de taller.

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